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viernes, 29 de julio de 2011

Un largo viaje

Bueno, hoy hace una semana que llegué a Japón, y tengo muchísimas cosas que contar, la verdad.
Prometí que escribiría el blog, y debo hacerlo, incluso si es con retraso. Y supongo que esto hará que cuente todas mis experiencias hasta el momento de forma resumida. Tampoco he podido conectarme todos los días. Pero a partir de ahora, intentaré mantener el blog al día.

El viaje

Lo más importante a la hora de viajar, pensará la gente, es el tiempo que pasas en el destino, desde que llegas hasta que te vas. Pero, sin embargo, el viaje en sí es también una gran aventura y, sobre todo, una forma de conocer a un montón de gente. Gente de todas las partes del mundo, si haces viajes a gran escala. Y yo, en mi viaje de ida a Japón, conocí a un montón de gente interesante. El vuelo no era directo: salía de Barajas a Dubai, donde tenía que esperar unas tres horas hasta coger el siguiente avión, que me llevaría directamente hasta Osaka. En Barajas me despedí de mi familia, apenado, porque iba a echarlos de menos, emocionado, porque mi sueño estaba a punto de hacerse realidad, y también asustado por el mismo motivo. Todo parecía demasiado real (lo parecía y lo era), y yo aún no podía creérmelo. Pasé los controles y me puse a buscar mi puerta, para sentarme delante y esperar hasta poder embarcar. Y eso hice.
Mientras esperaba sentado en la puerta, conocí a un hombre muy interesante. Era un fotógrafo italiano que había viajado por todo el mundo, y que llevaba viviendo en España muchos años. Y además hablaba un montón de idiomas (por lo que lo admiro), y me contó muchos de sus viajes. Iba de camino a Shanghái, a tomar fotos. Por supuesto, también había estado en Japón, y en Osaka, y me estuvo hablando mucho del país, del calor que hace aquí (y lo verifico), de lo amable que es la gente (esto también), y demás cosas. Consiguió que me relajase bastante, porque estaba atacado de los nervios. Así, tras un buen rato de charla llegó la hora de embarcar y tuvimos que separarnos, aunque me buscó dentro del avión y seguimos charlando un rato, y además me dio su tarjeta (aún tengo pendiente enviarle un email para informarle de lo bien que me va en Japón).


En los aviones normalmente ponen el aire acondicionado muy alto, así que tuve que ponerme la chaqueta (¡recordad llevar la chaqueta siempre a mano cuando vayáis a montaros en un avión!). Cuando llegamos a Dubai, tuvimos que bajar del avión, y salir al exterior. Era más de la una de la madrugada, y aun así estábamos ¡¡a más de 32ºC!! Y yo con la sudadera. Por poco muero.


Como el avión que cogimos en Madrid se retrasó un poco, la espera en Dubai fue aún menor. El aeropuerto estaba llenísimo de gente, y me perdí unas cuantas veces... No sabía muy bien por dónde tenía que ir, y cuando por fin encontré la puerta de embarque, decidí ir al baño y volví a perderme (ya hay que ser torpe). Todo estaba lleno de japoneses, y empecé a sentirme más y más cerca de mi sueño.



En el avión me tocó en la última fila, al lado de unos cuantos japoneses, que me acompañaron durante todo el viaje, y se portaron muy bien conmigo. Fueron muy simpáticos y me ayudaron a rellenar todos los papeles para poder entrar al país.

松枝さんと一緒に(^▽^)ノ

También me ayudaron a pasar la aduana. Había llevado un jamón buenísimo para la familia, pero me lo quitaron en la aduana (¡maldita sea!). Pero por lo demás no hubo ningún problema.

Y, finalmente, me encontré con Yuri, que estaba esperándome en el aeropuerto con su padre para llevarme a su casa, y a partir de aquí comienzan mis aventuras en el país nipón~.


miércoles, 20 de julio de 2011

Nervios, miedo e ilusión

¿Cómo os sentiríais vosotros si el sueño que habéis estado anhelando durante más de siete años estuviese a punto de hacerse realidad?

La verdad es que es un sentimiento difícil de explicar con palabras. Hay una infinidad de sentimientos que recorren mi cuerpo ahora mismo, entre los cuales se encuentran los que dan el nombre a esta entrada. Estoy muriendo de nervios. Tengo miedo. Pero sobre todo, estoy ilusionado por poder conocer por fin el país. Tengo nervios a causa de la ilusión y del miedo. Tengo miedo por un montón de motivos y preocupaciones que surgen en mi cabeza poco antes de que todo se vuelva real: falta de confianza en mí mismo, el verme incapaz de comunicarme con la gente allí, miedo a quebrantar alguna de las múltiples normas de conducta y quedar mal, parecerles aburrido, etc. Son taaantas las preocupaciones.

Sin embargo, a lo largo del día, este nerviosismo y este miedo han ido cambiando un poco. Anoche y esta mañana me encontraba agitado a más no poder. Pensaba que el corazón se me iba a salir del pecho, y el miedo aumentó al máximo. Empecé a emparanoiarme con miles de cosas, y me puse a pensar en negativo.

El avión lo cojo mañana, pero prefería venir a Madrid un día antes y pasar aquí la noche en un hotel, con mis padres y mi hermana (y es desde donde estoy escribiendo ahora), para ir mañana con tranquilidad al aeropuerto de Barajas, y tener tiempo de preocuparme por las mil cosas de las que tendré que ocuparme mañana. Cuando entré en el coche para venir hacia acá, estaba paranoico, nervioso, asustado, con ganas de salir corriendo. Cuando llegué a Madrid me encontraba mucho más calmado, recuperé la confianza en mí mismo, me convencí de que me lo iba a pasar genial, y de que no tenía nada que temer. Realmente, cualquier persona pensará que estoy un poco loco: "Este tío está a punto de cumplir su sueño, DE IR A JAPÓN (mucha gente apasionada por Japón remarcará), ¿Y LO ESTÁ PASANDO MAL?". Pues lo estaba pasando mal. Y en verdad es una sensación difícil de explicar, y tampoco quiero aburrir a la gente que esté leyendo el blog. No quiero espantar a nadie antes de llegar a Japón y de empezar a hablar de lo realmente interesante. Pero en fin. Ya estoy calmado (aunque probablemente mañana vuelva el ataque de nervios).

El hotel en el que nos alojamos.

Llegamos a Madrid. soltamos las maletas en el hotel y me fui con mi madre a dar una vuelta por el centro, porque había algunos regalos más para la familia que quería comprar. Lo de los regalos es gracioso. Muy gracioso. Llevo media despensa de comida española: jamón ibérico de pata negra, queso, turrón, picos de pan, garrapiñadas, pipas de girasol... Y además de eso, un montón de regalitos chorras. Pero un montón. Además, iba a llevar tres botellas de vino para que los japoneses pudiesen degustarlas, pero me enteré después de que, al no tener 20 años, no me dejan pasar alcohol por la aduana (aunque yo sea un adulto hecho y derecho en mi país de origen). Eso fastidió mucho a mi madre, así que se puso el modo compensar por lo de los vinos ON y nos fuimos de compras, buscando más chorraditas. Si yo creo que con una despensa de productos españoles, aunque faltase el vino, ya serían felices. Pero bueno.

Para ir al centro desde el hotel fuimos, por supuesto, en metro. Me encanta ir en metro. La gente que esté acostumbrada a usarlo tal vez lo encuentra ya cansino, pero como yo vivo en un pueblo, o, como mucho, en una ciudad sin metro, pues lo flipo cada vez que lo uso (tal vez exagero un poco). Pero lo cierto es que me parece uno de los inventos más prácticos y cómodos del ser humano. Y además es fácil de usar, y se aprende con tan solo montar una vez. Aunque ya aprendí a montar en metro cuando estuve en Santiago de Chile. En el centro compramos lo que faltaba para que los regalos terminasen de ser excesivos, tanto que me diese apuro darlos. Pero bueno. Luego nos fuimos a dar una vuelta por Madrid, volvimos al hotel y me puse a escribir.




Ah, sí. En el mercado de la última foto, no conforme con irme a Japón al día siguiente, me compré algunos California roll de sushi en un puestecillo de comida japonesa, y que la verdad es que estaban buenísimos. También pedí dorayaki, pero no les quedaban (¡Y me alegro! No hay que ser tan ansias. ¡¡Así los pruebo por primera vez donde tengo que probarlos!!).




Mi hermana comiéndose la última pieza de sushi.

Mañana me espera un largo, largo viaje. Así que lo mejor que puedo hacer es acostarme ya y seguir ilusionado por mi sueño, que ya mismo dejará de serlo.


sábado, 16 de julio de 2011

Viaje a Japón

Bueno, aquí el motivo principal por el que creé este blog. Este verano tenía planeado un viaje a Japón, y quería escribir una especie de diario para mantener informados a mis familiares y amigos, aunque si alguien más quiere seguir mis aventuras allí, que no dude en hacerlo. En menos de una semana estaré allí, e intentaré hacer el mayor número de fotos posible ^_^. Es también lo que da nombre a mi blog, 'Blog de los Sueños' (夢のブログ), ya que siempre he soñado con este momento~

Y sé que hay un millón de blogs de este tipo en internet, pero siempre quise hacer uno. Además, las tres semanas que pase allí, estaré con una familia, lo que lo hace todo mucho más interesante. Creo que lo prefiero mil veces a ir de hoteles y a visitar los punto más destacados para turistas de la ciudad o del país. Así que puede que no haya mucha información o fotos sobre esos lugares típicos llenos de tursitas, sino más bien, y, espero, una vida más real. Sinceramente es lo que me llama de los sitios.

Ahora algunas aclaraciones respecto al viaje:
Primero, no voy a ir a Tōkyō (東京), sino a Ōsaka (大阪), y seguramente haré alguna visita a Kyōto (京都), ya que estas dos últimas se encuentran relativamente cerca. Hay mucha gente que se piensa que cuando vas a Japón, vas directamente a Tōkyō, y Japón es más que la capital.

Por si alguien no lo sabe, Ōsaka está al sur de la isla principal, Honshū (本州). Y por lo tanto, se encuentra lejos de la catástrofe. Lo digo porque, aunque sé que es seguro viajar incluso a Tōkyō, tengo muchos familiares que estaban preocupados por lo del viaje desde lo del terremoto y el tsunami. También decir que no me voy al sur por este motivo (el billete lo compré la noche antes del terremoto, vaya casualidad), sino porque voy a casa de una amiga que vive allí ^_^. ¡Eh! Y en ningún momento pensé en cancelar el vuelo ni nada. Lo tenía más claro que el agua, y nada me haría cambiar de opinión.

Después de hablar un poco sobre el viaje y mis motivaciones, un poco de mi vida reciente. Estos días estoy preparándolo todo para mi visita, y los nervios aumentan a cada momento. Queda prácticamente una semana, pero cuando me esté subiendo en el avión me dará un ataque al corazón o algo. Cuando pise el suelo nipón, ya ni os cuento. Para mí, todo esto seguía pareciendo un sueño algo borroso, no llegaba a creérmelo. Hasta estos días. Ahora todo empieza a parecerme real. Porque estoy preparando regalos para la familia, estoy estudiando mucho japonés para poder valerme de él y tener que usar el inglés lo menos posible, porque ya fui al banco a cambiar algunos euros a yenes, porque ya he imprimido el billete del avión... El momento se va acercando, y la claridad con la que veo mi sueño es cada vez mayor. Siento emoción, pero a la vez miedo.

Algunos yenes

Miedo por un millón de cosas: tengo que ir solo, no sé muy bien cómo debo comportarme con la familia, tengo que valerme de mis conocimientos en lenguas extranjeras (o hablo japonés o hablo inglés...), y digamos que no tengo mucha confianza en mí mismo (aún). Y qué mal me parece que un aspirante a traductor diga eso.

Sin embargo, siento emoción porque por fin voy a visitar Japón. ¡¡Japón!! Emoción porque voy a conocer a un montón de gente maravillosa, y estoy seguro de que me van a tratar genial. Tan solo espero que mi presencia les sea grata y puedan aprender algo de España con mi visita, y yo espero aprender un montón sobre Japón de ellos. Amigos a los que no conozco en persona, pero con los que he compartido buenos ratos chateando, con videollamadas, y a quienes tengo muchas ganas de ver. Y también por la gran cantidad de planes que ha estado haciendo mi anfitriona ^_^

Por todo esto, si a alguien le interesan las primeras experiencias de un español que está a punto de conseguir su sueño, a punto de visitar el país nipón después de tantos años deseándolo, ¡que no dude en leerme estos días!